LA MUERTE NO ES EL FINAL
Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino
que aunque morimos no somos
carne de un ciego destino.
Tú nos hiciste, tuyos somos
nuestro destino es vivir
-siendo felices contigo
sin padecer ni morir (2).
Cuando la pena nos alcanza
por un hermano perdido
cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza.
En Tu palabra confiamos
con la certeza que Tú
-ya le has devuelto a la vida
ya le has llevado a la luz (2).
Cuando, Señor, resucitaste
todos vencimos contigo
nos regalaste la vida
como en Betania al amigo.
Si caminamos a tu lado
no va a faltarnos tu amor
-porque muriendo vivimos
vida más clara y mejor (2).